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México D.F. Jueves 22 de Agosto de 2019 | 11:24


  • Editorial

    Editorial

  • 22-08-2019EL PELIGROSO JUEGO DE LÓPEZ OBRADOR

    Horas después de que voló a través de los medios la versión de que el gobierno de la 4T estaba negociando con grupos del crimen organizado, la Secretaría de Gobernación desmintió esta interpretación y aclaró que se trataba de los grupos de autodefensa que proliferaron en el sexenio pasado. Que les valga la aclaración, pero el “equívoco” se basó en las confusas   declaraciones de la titular de la dependencia, Olga Sánchez Cordero. Cualquiera que escuche la entrevista banquetera que se le hizo, podrá comprobar esto. Incluso, cuando le preguntan con qué grupos se había reunido, hubiera bastado con decir que eran las autodefensas, pero lo que dijo fue que no podía revelarlo.

    Al otro día, en la mañanera del 21 de agosto, el presidente López Obrador aseguró que no estaban en contacto con grupos de la delincuencia organizada y agregó que primero se buscaría que hubiera justicia. En pocas palabras, no negó que hacia el futuro estos contactos se podrían dar, una vez que se hiciera “justicia”, cualquier cosa que él entienda por esto.

    Sin embargo, la duda permanece. Gracias a la periodista Denise Maerker se supo que el pasado 1 de agosto, el subsecretario de Gobernación Ricardo Peralta se reunió con líderes de la columna armada Pedro J. Méndez. Un par de ellos tienen cuentas pendientes con la justicia y se dice que tienen relaciones con el Cártel del Golfo. El funcionario seguramente sabía todo esto. El gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, se deslindó de la acción y dijo que el subsecretario había acudido a la cita con apoyo de la guardia nacional. De acuerdo a esto, está fuera de duda que sí se están reuniendo los funcionarios con integrantes del crimen organizado.

    En realidad, esto no debería extrañar a nadie, pues desde antes de tomar posesión AMLO había hecho esta propuesta que luego se escondió por las críticas que recibió. Pero el presidente es tenaz (o necio) y ha dejado ver que se podría estar instrumentando en lo “oscurito” esta estrategia.

    El gobierno de la 4T estaría apostando, de implementarse esta idea de perdonar a los cárteles, a que la violencia bajaría. Los narcos, tratantes, vendedores de protección y armeros no serían perseguidos si “renuncian a las armas”. La propuesta es interesante y no deja de tener sus méritos, pero la realidad es que llega tarde y no sería suficiente para frenar la violencia. Los cárteles están en guerra y tratando de expandir su territorio. ¿Podría el gobierno convencerlos de que se conformen con sus territorios actuales? La respuesta es un rotundo no. Más allá, suponiendo que dejarán de matar, aun así, seguirían adelante con sus negocios ilegales. El abandono del Estado dejaría a las y los ciudadana(o)s en manos del crimen organizado.

    Esta idea, nacida de la necedad de AMLO y una mala lectura de otros casos en el mundo, es tóxica y deberá ser combatida por los demás partidos y organizaciones, por la clase política que no está cegada y por los mismos ciudadanos.

    Si AMLO persiste, al menos hay que obligarlo a que tenga el valor de declararlo y que pague políticamente por ello.

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  • 21-08-2019LAS OPOSICIONES, MORENA Y AMLO

    De alguna manera, varios analistas y comentaristas suponen que el estilo de López Obrador y la forma en que está centralizando el poder del Estado está construyendo una especie de priismo de los años 50, 60 y 70. La suposición tiene bases, pero puede estar equivocada. Hay indicios de que AMLO pudiera estar consolidando otra cosa. Bien mirado el asunto, ni en su génesis ni en su desarrollo la historia del PRI-presidente en turno y MORENA-AMLO se parecen. En el primer binomio, el PRI fue un aparato de control construido desde el poder que ya tenían los grupos posrevolucionarios. Por su parte, MORENA se construyó gracias a la iniciativa de un hombre, que utilizó a ese partido para conseguir el poder. Si génesis es destino, estos nacimientos partidarios pueden anunciar destinos diferentes. 

    A los presidentes priistas les interesaba lo que sucedía en el PRI, lo controlaban, lo disciplinaban, intervenían en todas las decisiones relevantes de la organización. Con el tiempo, el control, al igual que la Presidencia y el partido, se fueron desgastando. En cambio, al presidente López Obrador no parece importarle mucho su partido, sus pleitos o quien está en la dirección. Sólo parece interesarle que sea una eficaz correa de transmisión. Esto es así porque se asume por encima de “su” (literalmente) organización. Los presidentes priistas sabían que eran los encargados del PRI, no sus dueños; López Obrador sabe y actúa como lo que es: el amo de MORENA. No le importan los “pequeños” conflictos en el Senado o la disputa por la dirección partidaria que se decidirá el 20 de noviembre próximo. Sabe que en el momento que decida se hará lo que él diga. 

    El formato de la relación AMLO-MORENA le da fuerza al partido, pero al mismo tiempo es una causa de posibles debilidades. Esta aparente contradicción es fácil de explicar. Por un lado, la presencia del presidente le da un poderoso respaldo a la organización. Ahí están las diputaciones senadurías y gubernaturas ganadas por cuasi desconocidos o desprestigiados políticos para demostrarlo. Por otro, la situación de MORENA es peor que la del PRD en el sentido de su cohesión interna, que ni siquiera tiene corrientes. Se cruzan opiniones mil, muchas veces sin relación, contradictorias. Se dirá que todos los partidos padecen de lo mismo y en parte esto es cierto, pero incluso organizaciones como el PRD o MC respetan ciertos lineamientos (no exageremos llamándolos principios), pero en MORENA sólo se escucha una voz.

    Por el lado de las oposiciones es notorio el deseo de recuperarse de la noche a la mañana. Planean, proponen, exigen, esperan que el presidente cometa errores, hacen análisis y pelean entre ellos. Para las oposiciones hay un solo punto de partida real y otro sabido por todos, pero no asumido plenamente. El primero es: no hay recuperaciones fáciles ni rápidas. Todo lo que se haga significará picar piedra durante años. El presidente López obrador se equivoca diariamente, miente diariamente, y no pasa nada. Sólo hasta que sus equivocaciones (o aciertos) le cuesten es que empezarán a ser provechosas para las oposiciones. Lo segundo, lo que todo el mundo sabe, es: AMLO ganó por varias razones, pero básicamente porque las oposiciones se esforzaron en perder. Si todos saben esto, ¿por qué seguir haciendo lo mismo?

     

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  • 19-08-2019VANDALISMO BUENO Y VANDALISMO MALO

    Andrés Manuel López Obrador (AMLO) protagonizó un cierre de Reforma que causó pérdidas de decenas de millones de pesos y el desempleo de muchas personas que sufrieron la quiebra de los negocios donde trabajaban; ahora, una mujer de la 4T, Claudia Sheimbaum, señala que la marcha para protestar por la violencia de género fue una provocación. 

    Allá, en Oaxaca, el presidente de la República dice que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha actuado de forma responsable, cuando en realidad ha protagonizado destrucción, sabotaje, agresiones y la defensa de prerrogativas espurias. Acá, en la ciudad, las autoridades capitalinas se escandalizan porque el jefe de policía es bañado con diamantina rosa. 

    Se amenaza con abrir averiguación previa contra las mujeres que echaron diamantina al jefe Orta y a las que causaron daños por un millón de pesos durante la marcha del 16 de agosto pasado, pero se pierden las pruebas que hubieran revelado el ADN de los policías violadores y se lanza una campaña para desacreditar a la chica que acusó (“iba bailando por la calle”).  

    Todo esto tiene un nombre: hipocresía. Esa es la marca de fábrica de los gobernantes de la 4T. 

    Amnistía Internacional señala que en 2019 se ha privado de la vida a 10 mujeres al día; en el primer cuatrimestre se asesinaron a 311 en todo el país. En la Ciudad de México las denuncias por violación se incrementaron en un 95% en enero pasado en comparación con el mismo mes de 2018. A nivel nacional, la periodista Lydia Cacho llegó a denunciar que cada 18 segundos se viola a una mujer, niña o joven. Además de esto, los acosos en el transporte público se han incrementado. La respuesta del gobierno es repartir una cartilla moral que no toma en cuenta a la mujer más que como escenografía. La misoginia natural de AMLO hecha política pública. Otra respuesta mediática la da la jefa de gobierno acompañada de la indefendible procuradora Godoy y Martha Lamas, pero esa imagen ya no significa nada, esta hueca.

    Después de conocer las cifras, la inefectividad policiaca y la falta de medidas adecuadas, lo notable es que la marcha de las mujeres no haya incendiado más cosas, que no haya sido más violenta. Pero la radicalidad tiene un costo: los medios ven el dedo señalador (los destrozos), pero no a lo que señala: la violencia. Quienes violentaron se equivocaron en el mensaje, pero eso no las hace provocadoras, sino llenas de enojo. Es dable creer que hubo provocadores en la marcha, como el hombre con corte militar o policíaco (¿cómo distinguirlos ahora?) que golpeó a un reportero que solo hacía su trabajo. 

    Con cada cristal roto o cada cosa incendiada hay que recordar cómo les han fallado las autoridades a las mujeres, cómo les han fallado sus parejas y familiares, cómo les ha fallado la sociedad. Llamar a la no violencia es necesario en un país violento, pero lo importante no es eso, lo relevante es gritar que ya basta de violencia de género. Una vida vale mucho más que una estación de policía. A veces no hay otra manera de hacerse escuchar.  

     

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  • 15-08-2019¿ESTÁ EN PROBLEMAS LÓPEZ OBRADOR?

    Es difícil creer que el presidente López Obrador celebrara un pacto de impunidad con el expresidente Peña Nieto. Nada en el comportamiento público del mandatario lo muestra proclive a hacer este tipo de negociaciones. En todo caso, quienes los han hecho han sido sus subordinados, pero con el riesgo de que el tabasqueño puede desconocerlos más adelante. Esto significa que, quien crea que un acuerdo con algún político o funcionario de la 4T está firme, se puede llevar un chasco. El presidente no hace pactos en lo “oscurito”. Hay que decir que hacer este tipo de acuerdos no revela en sí mismo algo ilegal, simplemente hay que recordar que una parte de la política tiene altos niveles de discreción. Simplemente, López no los hace, lo que no es bueno ni malo, es su forma de hacer política. 

    Su actitud de perdonar el pasado puede deberse a un oscuro atavismo priista o bien a un primitivo instinto de conservación. Una cosa es usar el pasado como punching bag en sus conferencias para demostrar que hay obstáculos que vencerá y otra muy distinta es abrir una cacería contra los representantes de gobiernos anteriores. Hacer esto podría conducir a procesos complicados, llenos de problemas legales, políticos y económicos desgastantes y de consecuencias imprevisibles. También pueden estar combinándose ambas cosas (atavismo priista e instinto de conservación). 

    Todo esto viene al caso por la idea propuesta por muchos (y sostenida en esta columna) de que AMLO no se iría legalmente contra políticos del pasado, a menos que estuviera en problemas serios. Muchos analistas y periodistas creen que su gobierno ya está en problemas serios y por eso trata de echar el guante a Lozoya y castiga con exceso de rigor a Robles. Los problemas serios que se mencionan son la inseguridad, la desaceleración de la economía, los errores económicos, la falta de arranque de obras, la cancelación de programas como el de estancias infantiles y otros. 

    Bien, pues hay que decir que ninguno de estos le parece al presidente un problema serio y los datos le dan la razón. Sus niveles de aceptación y popularidad no tienen parangón en la historia reciente (mínimo 47%, máximo 69%, según la encuesta de que se trate). Temas reales como el de la inseguridad o cancelación de programas no parecen estarlo afectando todavía. En buena medida, el grueso de la gente considera que ha pasado poco tiempo y que se debe dar el beneficio de la duda. Por otra parte, el proyecto de la Guardia Nacional ha sido en general bien visto. La incertidumbre entre los inversionistas causada por sus decisiones políticas y la desaceleración de la economía tampoco parecen estarle pasando factura… todavía. Los inversionistas están siendo cautos, pero no están espantados y la baja económica se ha visto compensada en buena medida por los cientos de miles de millones de pesos distribuidos a lo largo y ancho del territorio entre los mexicanos y mexicanas más necesitado(a)s. 

    No, AMLO no parece estar en problemas… todavía, y, en consecuencia, el asunto Lozoya y Robles no parece ser tampoco el inicio de la cacería que muchos esperan. 

    Cuando lleguen los problemas, es de temerse que sus consecuencias se dejen sentir muy rápido. 

     

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  • 14-08-2019LOS MEDIOS PROTEGEN A AMLO

    Todos los días, en su mañanera, el presidente López Obrador da mal un dato o niega una realidad o simplemente miente. También suele soltar un par de frases desafortunadas. A veces hace todas esas cosas en un sola de sus conferencias. En la mañanera de ayer, por ejemplo, soltó una frase inefable, aseguró que su equipo de trabajo era 99 por ciento honestidad y uno por ciento capacidad, lo que equivale a decir que son unos idiotas útiles, pero honestos. Bien mirado, el mandatario no los tiene en un gran concepto. Otra vez negó que las vacunas faltaran, a pesar de que la información no la dio uno de sus “adversarios”, sino uno de los subsecretarios de Salud. Para qué hablar de su negativa a aceptar las cifras de Hacienda en contraposición a las suyas, sacadas de fuentes misteriosas.

    Hasta aquí, no se está señalando nada nuevo, pero cabe preguntarse: por qué la mayoría de los medios difunden lo que tal vez (hay que recalcarlo: tal vez) quiso decir el presidente y no lo que realmente dijo. Cuando hablaba Peña Nieto y cometía alguna errata, de inmediato los medios lo destacaban. Ahora sucede en mucho menos medida y eso que López Obrador podía escribir sus propios memes a diario. No pasa nada. Quienes destacan sus errores son columnistas y editorialistas no los medios en sí. ¿Por qué está protección no solicitada y no agradecida? 

    Gracias a este tratamiento, quienes señalan las numerosas pifias, omisiones y mentiras del mandatario parece que inventaron cosas. Por ejemplo, cuando el presidente comparó a los pobres necesitados de protección con mascotas, más de uno negó que eso hubiera sucedido. Posteriormente, se exhibió el video en el que lo decía. A pesar de esto, su conclusión es que había sido “arreglado”.  Desde el punto de vista de la veracidad de la prensa, los medios estarían obligados a señalar todo esto, sin inventar o exagerar en nada, simplemente como un servicio al que están obligados. Sus resúmenes no sólo “filtran” las notas que cada diario les parece menos riesgoso o importante publicar o emitir, sino que maquillan lo que verdaderamente dijo el presidente.   

    Ahora bien, ¿por qué hacen esto los medios? Esto es lo que deben contestar. Incluso el Reforma, cliente habitual de López Obrador, suele responder a uno o dos ataques, pero a veces no lo hace, ¿por qué? Si lo hace por una prudencia mal entendida, hay que decir que le resulta mal. 

    Es claro que el presidente no va a cambiar sus mañaneras ni, aunque los medios le señalen las mentiras, omisiones y errores, pero eso no les debe importar. Lo que debe importarles es que se difunda qué clase de presidente es y cuál es su verdadero nivel político e intelectual. Renunciar a esto y seguir maquillando las mañaneras le hace un flaco favor a la democracia. 

     

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  • 12-08-2019TRUMP ATACA DE NUEVO

    Trump está a punto de derribar la estrategia anticrimen de López Obrador. Es de mal gusto andar señalando: “se dijo aquí que”, pero en efecto así fue. Se había escrito aquí que el señor Donald Trump podía echar a la basura los planes de López Obrador, sobre todo en lo tocante a seguridad y economía, dos pilares necesarios para lograr estabilidad y viabilidad como país. En el terreno de la economía las cosas van mal por el torpe manejo del nuevo grupo gobernante, peor que el de sus predecesores, lo cual es decir mucho. Si a esto se le agrega la situación económica mundial (guerra comercial China-EUA) y la amenaza de los aranceles, la cosa se pone peor. 

    Ahora, Donald Trump, “el respetuoso”, según el presidente López Obrador, ha regresado a sus amenazas. En un memorándum presidencial difundido la semana pasada, se identifica a 22 países con mayor producción o tráfico de drogas que no están haciendo lo suficiente. En consecuencia: “Sin mayor progreso durante el próximo año, evaluaré la determinación de que México ha fracasado en el cumplimiento de sus compromisos internacionales antinarcóticos”. Si dentro de 12 meses el habitante de la Casa Blanca no certifica que México se ha portado bien, entonces se podrían bloquear los préstamos de organismos multilaterales y retener la ayuda financiera al país.

    Poco importa que México no haya signado ningún compromiso específico en el sentido que dice el magnate, para este todo se reduce a: “porque puedo, lo hago”. Se podrá aducir que estas amenazas no importan porque, según AMLO, no se solicitarán préstamos o ayuda financiera, pero lo grave es la intencionalidad del gobernante de los Estados Unidos. El año que viene estará en pleno la campaña para su reelección, lo que da a sus palabras un alto grado de veracidad. 

    ¿Y qué respondió el presidente López Obrador a estas amenazas? Antes de abordar esto, cabe señalar un par de antecedentes. En primer lugar, en su mañanera del pasado viernes 9 de agosto, el presidente mexicano dijo que no respondería al desafío del crimen organizado y que seguiría combatiendo las causas de los delitos, no a quienes los cometen. Se refería a los 19 cuerpos mutilados hallados a lo largo de una calle, en Uruapan, Michoacán. Esto no es sólo un error táctico, que alienta las masacres, sino que también muestra una indiferencia total al temor de muchos ciudadanos y ciudadanas de que las refriegas entre criminales los alcancen, como ha sucedido ya en muchas ocasiones.  

    En segundo lugar, el presidente López Obrador teme a los arranques de su par norteamericano. Sabe que puede romper su esquema de gobierno, que de por sí está haciendo agua. Por esta razón, ha sido muy complaciente con el mandatario de Washington, más allá de lo que nunca fue presidente mexicano alguno. Con estos antecedentes, no es extraño que López haya contestado que no peleará con su homólogo y siguió con su estribillo de que hay muy buenas relaciones. En los próximos meses se verá cómo se intensifica la lucha contra el crimen organizado. Trump ha hablado.

     

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  • 09-08-2019POBRES PARTIDOS Y PARTIDOS POBRES

    9 de agosto de 2019

    Tal y como se había escrito en esta columna desde principios del año pasado, la revolución lopezobradoriana significará una serie de redefiniciones estructurales entre el gobierno federal y los diversos sectores que componen la sociedad mexicana. Esto no es un cambio de régimen, como frecuentemente asegura el presidente López, sino un fuerte reacomodo, por lo menos hasta el momento. Si los restantes partidos con poder (PRI, PAN, PRD, PT, MC y PVEM) no habían hecho cambios de esa magnitud, MORENA bajo la conducción del tabasqueño, los hará. El objetivo de todo este reacomodo es sencillo: concentrar el poder en un solo hombre porque él es el único que puede conducir los asuntos públicos con honestidad y sabiduría (según lo que se desprende de sus palabras). 

    Uno de los objetivos de esta política de concentración de poder es debilitar aún más a los partidos, sobre todo los de oposición. Esta es una tarea relativamente fácil de llevar a cabo gracias al desprestigio de estas organizaciones, en buena medida bien ganado. Para lograrlo necesita el apoyo del Congreso de la Unión. Sin embargo, el desapego del presidente López Obrador hacia su partido ha resultado muchas veces en contradicciones de los morenistas más conspicuos. 

    Hay que recordar que, en este asunto del recorte a los partidos, la directiva de MORENA había prometido el año pasado y a principios del presente, que regresaría el 50% de sus recursos, algo que no ocurrió. Poderoso caballero es don Dinero. El pasado 29 de julio, la prensa retomó las palabras del coordinador de MORENA en la Cámara de Diputados, diputado Mario Delgado, señalando que la Ley de Austeridad no aplicaba a los partidos, lo que fue interpretado como que los morenistas no querían recortes. 

    Pero bastó que el líder máximo, siempre preclaro (y demagogo), los indujera a ser austeros, para que el propio diputado Delgado asegurará que se revivirá la propuesta de MORENA de recortar el 50% a los partidos. Por supuesto, en su mañanera de ayer, el presidente López Obrador celebró la iniciativa de “un partido” (SIC) y arengó para que los líderes partidarios “por su propia voluntad” acepten la reducción. Señaló que su secretario de Hacienda, Arturo Herrera, establecerá comunicación con el consejo general del INE y los partidos. Pero si la “voluntad” no ayuda a lograr su propósito, AMLO hará llamados diarios desde su tribuna, es decir, exhibirá a los partidos que se resistan. 

    Líneas arriba se decía que los partidos están prácticamente indefensos ante una escalada semejante. Los medios y el propio mandatario han hecho comparaciones que parecen lógicas: ¿por qué darles más de cinco mil millones de pesos a los partidos en 2020 si el presupuesto de la Secretaría de Salud en 2019 fue sólo de poco más de 600 millones de pesos?, ¿por qué darles esa enorme cantidad de recursos a los partidos si se pueden reparar miles de escuelas con esos dineros? 

    En contraposición, los partidos se quejan de que se pretende asfixiarlos, lo que es cierto, pero lo real es que la debilidad que padecen no tiene que ver con la falta de recursos. En años pasados los tuvieron en demasía y de todos modos fueron arrasados en las elecciones federales del año pasado.

    El presidente, con habilidad, pretende reducir los partidos quitando la mitad de sus recursos. Aduce que esos dineros son necesarios para darlos a la gente. Si esta necesidad de recursos es cierta, entonces ¿por qué se negó a ponerles impuestos a bebidas, comida chatarra, tabaco y apps? Simple, porque es una excusa la que está usando.

    Pero hay una solución: cambiar las leyes para que los partidos puedan donar, directamente, parte de sus recursos a obras necesarias para la gente más necesitada. ¿Qué estarían haciéndose propaganda? Bien, sí, eso es lo que exactamente hace López Obrador: hacerse propaganda personal. 

     

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  • 07-08-2019LA POBREZA INVENCIBLE

    7 de agosto de 2019

    En México se administra la pobreza, no se resuelve. Esa es la tremenda conclusión que arroja un informe del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) que analizó la aplicación de las políticas sociales entre 2008 y 2018, es decir, los sexenios de Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto. 

    Los datos son estos: la pobreza extrema, aquella que recibe ingresos por debajo de lo indispensable fue en 2008 de 16.8% e igual porcentaje diez años después. Fracasaron los intentos de ambos sexenios por aminorar este problema y se condenó a millones de personas a la pobreza transgeneracional. Tras ocho billones de pesos invertidos en una decena de años, la pobreza en general sólo disminuyó de 44.4% a 41.9%. Un avance marginal. Para 2018 se calcula que 52.4 millones de mexicanos y mexicanas estuvieron en esta situación. En cuanto a la desigualdad económica, el decil más alto obtuvo 26 veces más ingresos que el decil con menores ganancias. En la anterior medición se señaló que eran 21 veces más, lo que significa que los mecanismos que atizan la desigualdad están intactos.  

    En realidad, esto no es nuevo. CONEVAL viene señalando desde su creación la inefectividad de las políticas de combate a la pobreza. Sus evaluaciones nunca se hicieron para quedar bien con un gobierno, siempre ha sido un organismo de Estado. Para esto sirve. Los gobiernos deberían atender los señalamientos del organismo en lugar de desacreditar o desatender a la Comisión. López Obrador está a punto de cumplir otro sueño dorado de Calderón y Peña: desmontar al CONEVAL.

    Si en lugar de diez años se analizan periodos más largos, el resultado es el mismo: mucho dinero invertido y pocos resultados, nimios. Las políticas sociales basadas en el asistencialismo fracasaron. Algo no reconocido por ningún gobierno, incluido el de López Obrador, quien lo utiliza para engrosar su base social-electoral de apoyo. 

    De este fracaso no se puede acusar sólo a la corrupción o la opacidad. Tampoco puede decretarse la muerte a rajatabla de todos los programas asistencialistas. Hay algunos que parecen asistencialistas, pero no lo son. Por ejemplo, los apoyos a la tercera edad son necesarios, aunque insuficientes, ya que se trata de personas que en su mayoría no contaron con seguridad social y su acceso al mercado de trabajo es prácticamente nulo o con muy bajos emolumentos. En todo caso, el Estado debía crear empleos para este sector. Otros apoyos necesarios que no deben contarse como asistencialistas son las becas para estudiantes de escasos recursos. Sin embargo, es un error conceder becas universales a estudiantes, pues hay muchos que no la necesitan. Tratar de que el gobierno dé recursos a poblaciones crecientes de necesitados sólo lleva, más temprano que tarde, al colapso y a que los sectores económicos más bajos queden en peor situación. 

    Hay que combinar una estrategia adecuada de creación de empleos, mejoramiento de salarios, extender la seguridad social, mejorar las oportunidades de educación con algunos programas asistenciales puntualmente dirigidos, pero con la intención de encadenarlos a otros programas de desarrollo social. 

    El presidente López Obrador no está interesado en esto y sus políticas le darán el servicio electoral que busca, pero no sacarán de la pobreza a grupos importantes de personas. 

     

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  • 06-08-2019EL IMBATIBLE LÓPEZ

    Los mandatarios que acumulan un gran poder suelen tener caídas dramáticas y estrepitosas. Lo malo es que, generalmente, terminan arrastrando a sus países. ¿Está el gobierno de López Obrador en esta categoría?  Todo indica que está encaminándose a ello. Su mando sobre el Ejecutivo, su sistemático acoso y marginación a los órganos autónomos y su control del Congreso hacen que sea la personificación del Estado. Actualmente, hay una campaña en redes sociales y plataformas contra el Poder Judicial que, de resultar exitosa, le traería el control total.

    Para muchos, este sigue siendo el AMLO imbatible e invulnerable de siempre, el hombre de teflón que puede decir y hacer casi cualquier cosa y nada lo afecta. Todas las encuestas lo ubican entre 47% y 78% de apoyo popular. La realidad es que tal vez no estén midiendo lo que hay que medir. Esto no quiere decir que no es popular o que lo es, simplemente podrían estar omitiendo detalles importantes.

    El tracking poll del diario El Economista lleva tres meses al menos señalando que la aprobación al mandatario oscila entre 60 y 64%, un rango bastante aceptable que se asemeja a los que en momentos similares tuvieron Vicente Fox y Felipe Calderón. Inclusive, no está muy distante al dato que a estas alturas de su sexenio tenía Enrique Peña Nieto (53%). Si esta similitud consuela a las oposiciones, la verdad, están perdidos.

    Hay muchas diferencias al respecto: Fox, Calderón y Peña ganaron y tenían números aceptables, pero tenían enfrente a oposiciones bien organizadas y numerosas. Esto no sucede ahora. Además, tenían una prensa incisiva y perdieron la iniciativa mediática en menos de un año. Hoy, López Obrador enfrenta una prensa apabullada y no da signos de perder la iniciativa mediática. Por supuesto, hay otras diferencias que hacen que la similitud de los números de popularidad resulte un factor secundario.

    La encuesta publicada ayer por el diario El Financiero arroja que en febrero el presidente López Obrador llegó a su punto más alto (83%) y que cinco meses después está en 66%, una bajada de 17 puntos. Nada indica que esta tendencia sea inexorable, pero sí debería preocupar a los seguidores de AMLO. Lo curioso del caso es que teniendo este nivel de aprobación, cuando se pregunta por temas, resulta que, en educación, seguridad pública, apoyos sociales, salud, obra pública, economía, corrupción y pobreza, hay más gente que piensa que lo está haciendo mal o muy mal que personas que piensan que lo hace bien o muy bien. Los casos más graves son: corrupción, en donde hay un 62% que dice que lo hace mal o muy mal contra un 21% que dice que lo hace bien o muy bien. Si estos datos son extrapolables, entonces la mayoría de mexicanos simplemente no cree que el “barridito de escaleras de arriba hacia abajo” esté dando buenos resultados. Otros casos graves son salud y economía con más del 50% de críticos. Mala cosa para un gobierno que ha tratado de minimizar la situación económica que parece venir. Estos son algunos de los detalles importantes referidos arriba.

    Se puede decir que sus buenos números son el resultado de la percepción que se tiene de él como un hombre honesto y con un gran liderazgo, pero nada más. El hombre no es el Estado o el gobierno, no contagia a su gabinete ni a sus políticas. Por ejemplo: un 79% está en desacuerdo en dar dinero a los llamados NINIS o en apoyar a los centroamericanos con recursos, pero apoya a la guardia nacional, las conferencias matutinas y la austeridad.

    Un gobierno que se mantiene con la fe en un solo hombre es una causa. Si el hombre pierde su fuerza, lo demás será un castillo de naipes.

     

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  • 05-08-2019“MATAR TANTOS MEXICANOS COMO SEA POSIBLE”

    Este es el mensaje de Patrick Crusius, el supuesto asesino de El Paso, Texas. El mensaje es contundente y no deja dudas. De aquí, ya no sorprende que este joven sea un seguidor de las ideas de Donald Trump. Una masacre con matices trumpistas, dice atinadamente La Jornada. 

    Pero esta violencia no está sola. Este fin de semana se registraron otros dos actos de violencia: uno, en Dayton, Ohio, cuando un hombre salió a la calle y comenzó a disparar un arma larga con el resultado de nueve muertos y 26 heridos; el otro, fue en un parque de Chicago, Illinois. Y si se alarga el periodo a una semana, suman cuatro atentados. En total, 249 0 250 tiroteos masivos en lo que va del año. Los escenarios han sido variados: escuelas, plazas, calles, parques, cines, restaurantes, en fin, cualquier lugar que congregue gente es un posible blanco. 

    La violencia se ha desatado contra comunidades LGBT+, afroamericanas, judías, musulmanas, hispanas, o contra compañeros de trabajo, jefes o simples transeúntes que tuvieron la poca fortuna de estar en el lugar equivocado a la hora equivocada. Un dato terrible es que el llamado “terrorismo doméstico” (las agresiones causadas por norteamericanos contra sus connacionales) han sido más numerosas que las perpetradas por terroristas llegados de otros países. Es decir, el enemigo duerme junto.

    Pero sí, sin mayor estudio, hay que suponer que los ataques contra las minorías han sido fomentados (no iniciados ni inspirados) por el discurso del presidente Trump, como acusan muchos. Sobre esto, habría que hacer dos reflexiones. 

    Primero: si esto es cierto (que el discurso de Trump ha alentado estas expresiones), entonces quiere decir que hay partidarios suyos que están dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias. Sí, el presidente Trump lamentó los sucesos, pero estas demostraciones de intolerancia y supremacismo pueden significar que sus prejuicios y odios avanzan en varios terrenos. 

    Segundo, ¿perderá Trump simpatías si se le asocia con estos fanáticos homicidas? Varios de los aspirantes demócratas así parecen creerlo pues han salido a hacer declaraciones, asociando el odio discursivo de Trump con los homicidios, pero lo real es que, a pesar de los casi 250 tiroteos, el grueso de la sociedad americana parece impermeable a culpar a su presidente o a replantearse el exceso de armamento de una nación que representa menos del 5% de la población mundial, pero la cantidad de armas es mayor que los habitantes. En cuatro de cada 10 hogares hay armas, varias armas. No parece probable un voto de castigo hacia Trump o una limitación a las armas. Por otro lado, tampoco es probable que las notas diplomáticas de México o los reclamos que presente sean escuchados o tengan algún impacto en la política norteamericana. 

    Pero tiene razón La Jornada y todos los que han señalado que el odio político del presidente juega e influye. Ahora, siendo consecuentes, debían mirar a la política mexicana y darse cuenta de que aquí también hay un discurso de odio, que al igual que el de Trump, no se disimula. 

     

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  • 02-08-2019CRÓNICAS DEL AÑO CERO (XXXI): LA INTELIGENCIA ESQUIVA

    Por varias razones, los seres humanos han elevado su inteligencia en los últimos cien años. Al menos eso es lo que dicen Richard Herrnstein y Charles Murray en su libro The Bell Curve (1994). Aunque el libro ha causado controversias por su manejo de la relación entre razas e inteligencia, abrió el debate acerca del gradual aumento de la inteligencia en los seres humanos y la importancia que tiene este factor en la adaptabilidad y la previsión hacia el futuro. Este aumento de inteligencia se denomina “efecto Flynn”, en honor a James R. Flynn, quien propuso que el Coeficiente Intelectual aumentaba entre dos y tres puntos por década desde los años 40. Ese aumento en la inteligencia no es homogéneo. Según él, la mayor parte del aumento se da en la “inteligencia fluida” (el análisis de situaciones novedosas para las que no había preparación previa, es decir, que dota a las personas de la capacidad de adaptación) y en mucho menor medida se da en la “inteligencia cristalizada” (la que deviene de un mayor conocimiento y estudio de una materia o situación determinadas).

    En mediciones separadas en varios países (naciones escandinavas, Reino Unido, Estados Unidos) se ha podido constatar este aumento gracias al seguimiento llevado a cabo desde los años 30. Esto se ha logrado gracias a las pruebas estandarizadas de medición de Coeficiente Intelectual (CI). Es claro que muchos ponen en duda la eficiencia de estas pruebas, pero pueden ser de utilidad en cuestiones muy concretas, por ejemplo, para determinar si alguien puede desempeñar un cierto tipo de tareas. También, pueden ser valiosas para determinar el éxito académico.

    Pero más allá de la efectividad de estas mediciones, dado que no hay cambios genéticos apreciables en la especie, el aumento en la inteligencia hay que buscarlo en causas más sencillas: mejor alimentación, mejores estándares de salud, un mayor cuidado a la niñez, una mejor educación y un entorno más estimulante en términos intelectuales. Tal vez no hay secreto. 

    Sin embargo, cabe preguntarse si este aumento en la inteligencia puede seguir y hasta qué límites. Ahora, la humanidad posee no sólo la capacidad de asimilar y enfrentar retos mediante lo que guarda en su experiencia, capacidad de observación y conocimientos. Si se toma en cuenta la ayuda de computadoras e internet, entonces probablemente las siguientes mediciones tendrán que integrar este elemento a ellas. Incluso niños relativamente pequeños enfrentados a algo que ignoran, saben dónde buscar las respuestas en la red. Los maestros que se molestan porque el niño o la niña sacaron buena parte de su tarea de internet debían entender que los que están mal son ellos y sus exámenes, no los hábiles buscadores de conocimiento. Hay que hacer pruebas que reten las habilidades y despierten el interés.

    Pero hay algo más importante y menos investigado: ¿la inteligencia humana está decreciendo? De acuerdo a mediciones hechas en los países escandinavos, este fenómeno se está dando desde mediados de los años 90. No hay estudios que permitan suponer que esta tendencia es mundial. Pero tal vez se está entendiendo mal la evolución de la inteligencia. Esta ya no es individual, sino colectiva, mediante el estableciente de redes (internet, Instagram, Whatsapp, etc.) y posiblemente en un futuro cercano por medio de interfaces cerebro-máquina, nanotecnología, etc. 

     

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  • 31-07-2019ESTE ES UN TEXTO ANARQUISTA, TOME PRECAUCIONES

    Muchas de las aspiraciones de la derecha mexicana están llegando de la mano de supuestas corrientes de izquierda. Está creciendo el autoritarismo, la normalización de la mentira como discurso de gobierno, el menoscabo de la prensa, las leyes represoras o bien hechas a la medida, el uso de las fuerzas armadas para todo (vigilancia en el Metro-CDMX, construcción de aeropuertos, transporte de gasolina, reparto de libros de texto gratuito, etc.), más lo que se acumule esta semana.

    ¿Por qué la oposición no protesta más fuerte y se organiza mejor? Una parte de la oposición sí lo hace, pero no toda. Hay otra parte, una buena parte, que se siente cómoda con lo que está pasando. Por ejemplo, el uso abierto del Ejército y la Marina para simples tareas policíacas fue un sueño del PAN de Calderón y del PRI de Peña Nieto, hoy llega de la mano de MORENA. ¿por qué protestar? Además, oficialmente, es decir, desde el púlpito mañanero, no hay violaciones a los derechos humanos.

    Otro ejemplo: las relaciones con la prensa. A la gran mayoría de los políticos les incomoda la prensa y muchos está contentos con un presidente que tiene la fuerza para contenerla, para vapulearla y acusarla falsamente sin que pase a mayores. Muchos políticos soñaron con conferencias como las mañaneras con preguntas como: “oh, señor presidente, que energía tiene usted para no salir de vacaciones y trabajar los 365 días del año. ¿Cuál es su secreto?” Mañaneras donde casi nunca se responde de forma precisa lo que se pregunta, pero a cambio los asistentes tienen el beneficio de escuchar jugosas anécdotas de los próceres patrios, incluido, por supuesto, el que lleva la batuta.

    Tres ejemplos recientes ilustran este avance del autoritarismo: el caso Bonilla, la ley garrote de Tabasco y la represión a los protestantes en Guadalajara por el aumento del pasaje en el metro. 

    El primer caso, el del gobernador recientemente electo Jaime Bonilla, la mayoría de los diputados de todos los partidos aprobaron el paso de dos a cinco años sin chistar y con orgullo. El mismo Bonilla ha dado muestras de que “la fuerza lo acompaña” (Yeidckol Polevnsky y López Obrador con su ambigüedad). 

    En el asunto de la llamada ley garrote en Tabasco, el presidente López Obrador dice que no afecta los derechos humanos y no limita libertades, pero la presidenta Polevnsky da la verdadera versión: "Las manifestaciones son sagradas, pero se ha querido manipular para generar un movimiento en contra de Dos Bocas. Esta ley es para evitar chantajes y sabotajes". Pero ¿de quién pueden venir esos chantajes y sabotajes? El propio mandatario federal dice que nadie en Tabasco, ese edén morenista, se opone a la obra y que todos festejan que se lleve a cabo. De nuevo, Polevnsky usa ese oscuro lenguaje de los enemigos innombrables, de los perversos saboteadores, que gustaba tanto al PRI de Díaz Ordaz. 

    En Guadalajara, Jalisco, el pasado 27 de julio, un grupo de policías arremetió contra un pequeño grupo de manifestantes que se oponen al aumento de tarifa del metro. Los videos permiten observar un uso desmedido de la fuerza pública, mismo que ha sido señalado por varias organizaciones sociales. Supuestamente, hacían pintas y dejaban pasar a la gente gratuitamente al servicio. ¡De Cocula es el mariachi!

    ¿Qué debería hacer la oposición que no está cómoda? Transportarse a BC, Tabasco o Guadalajara para apoyar a los que luchan con ese autoritarismo que nunca terminó de irse y que hoy se desarrolla a plena luz del día. La sociedad civil, esa en la que no cree AMLO, debería alzar la voz: Luego podría ser tarde. 

     

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  • 29-07-2019NO SE VALE SER INGENUO CON AMLO

    Si un hombre que no trabajó durante más de diez años, terminó su carrera en un tiempo extraordinariamente largo, fue un estudiante mediocre, tiene un discurso muy pobre, no sabe hablar en público, no es un buen administrador y además miente continuamente, gana 108 mil pesos mensuales, entonces es hora de que esa sea la base del tabulador. Así, una persona que haya terminado su carrera en el tiempo reglamentario, sea poseedor de excelentes calificaciones, haya trabajado toda su vida y tenga estudios de maestría y doctorado deberá, por lógica, ganar más que el primer hombre. Cualquier otra situación sería injusta.  

    Pero el presidente López Obrador tiene otra óptica, él supone que el presidente debe ser la medida de todas las cosas. En consecuencia, nadie debe ganar más que él. Su métrica lo llevó a tratar de justificar la posible desaparición del CONEVAL sobre la base de que el anterior secretario ejecutivo, Gonzalo Hernández Licona, ganaba 220 mil pesos. Y al parecer no, según la respuesta del propio exsecretario, quien afirmó que su sueldo neto era de casi 92 mil pesos mensuales. Seguramente, López Obrador dirá que tiene pruebas, como ha dicho cada vez que habla de datos en los que no muestra ninguna evidencia. Así, se debe entender que la única prueba es la palabra presidencial. Esto significa que México ha regresado a la época de los presidentes imperiales. 

    Pero el mandatario fue más allá: aseguró que los funcionarios que ganan o ganaban 500, 600 o 700 mil pesos mensuales son automáticamente corruptos. Pero, quién ganaba esas cantidades, dónde las ganaban, cuándo las recibieron. De nuevo dice que lo puede probar, entonces, ¿por qué no lo hace?

    Ya entrado en calor, López obrador señaló que: “quien no contribuya a la transformación de México y está a favor del inmovilismo o de mantener el statu quo es un conservador, se dedique a la política o al periodismo.” ¿Cómo se entiende esto? Muy simple, o se está con él o contra él. 

    A nadie debería extrañarle este tipo de declaraciones del presidente, las hace cotidianamente. Se puede afirmar que este es uno de sus discursos tipo, uno de los cuatro o cinco que tiene. Realmente, su repertorio es muy limitado. Y no, el presidente no se equivoca cuando habla de la desaparición del CONEVAL o el INAI. No es un error por falta de claridad o conocimiento sobre lo que estos y otros organismos hacen.  Es parte de una política premeditada y que lleva un objetivo: que nada ni nadie mida su desempeño, que nada ni nadie lo critique, que todo sea dividir para fortalecerse; fabricar y señalar “enemigos” para que los “amigos” y aliados nunca dejen de estar movilizados, atentos a los “retrocesos”.  Esta estrategia ha funcionado en otros países. 

    Quienes todos los días en los medios señalan que el presidente López Obrador no entiende, ignora, no le dan información o cualquier otra cosa que, en última instancia, lo justifique, o son inocentes o son temerosos de despertar su molestia. No corregirá nada porque no lo hace sin un sentido político. En estos tiempos no se puede ser ingenuo o algo peor. Al pan, pan; al vino, vino. 

     

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  • 26-07-2019BAJA CALIFORNIA: NO FUE ÉL (AMLO), PERO SÍ (LE CONVIENE)

    Una parte importante de la mitología priista fue la exculpación del presidente en turno. Si algo sucedía, el presidente no estaba enterado; si algún político o funcionario cometía una pifia o una canallada, el presidente había sido traicionado. Un buen ejemplo de esto fue el 10 de junio de 1971, el halconazo contra los estudiantes que marchaban pacíficamente y fueron emboscados por hombres de pelo cortado estilo militar, armados con palos e identificados con guantes blancos.

    Al otro día, no pocos de los que se atrevieron a comentar el asunto afirmaron que había sido una emboscada para menoscabar el prestigio del presidente Luis Echeverría. En aquel entonces, el jefe del ejecutivo cesó al regente del DF y al jefe de policía y tan, tan. No pasó nada más. Oficialmente, el presidente Echeverría era inocente, por su propia decisión.

    A 48 años de distancia, poco importa que él no estuviera enterado, al no castigar a los responsables intelectuales y materiales se volvió tan culpable como si lo hubiese planeado y ordenado. No hay de otra.

    Ahora se rescata parte de esa mitología priista en boca del presidente López Obrador. Una y otra vez asegura que él no fue el autor del proyecto de extender el periodo de gobierno del gobernador electo Jaime Bonilla de BC, de dos a cinco años. Culpa al PAN, al PRI y a los otros partidos y dice que su gobierno no se meterá en el asunto. Para demostrar que no está pensando en la extensión de su mandato, cita a Porfirio Díaz (¡FREUD!) y firma ante notario que respetará la Constitución. ¿Qué tan mal estará su credibilidad que por más cosas que dice y hace no se le cree?

    Como punto de partida, hay que suponer sin conceder que, en efecto, él no planeó lo de Bonilla. En realidad, muy pocos lo están culpando de eso, todo lo que le han pedido es que: 1) se posicione en el tema (no lo ha hecho) y 2) que cumpla su juramente de cumplir y hacer cumplir la ley y en cuanto la reforma ilegal de BC se haya publicado, él ordene interponer un recurso ante la SCJN. ¿Es mucho pedir o simplemente no quiere hacerlo?

    Ahora bien, cómo creer que nadie a nivel del gobierno federal y el aparato de partido de MORENA está apoyando las metas de Bonilla si este no sólo rechaza los llamados del Congreso de la Unión, sino que reta y se burla de los legisladores, incluso de sus compañeros de partido, como la senadora Tatiana Clouthier, a quien llama despectivamente “panista” (como si fuera un insulto), y el diputado Porfirio Muñoz Ledo, a quien le dice que calladito se ve más bonito. Es difícil creer que no tiene un respaldo.

    En estas condiciones, hacer un llamado al presidente López Obrador para que se comporte a la altura no sólo resulta inocente, sino inútil. Hay un juego político de por medio en el que él tendrá tanta responsabilidad como el que más. Poco importa si se le ocurrió o no. Lo está avalando en los hechos.

     

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  • 24-07-2019LÓPEZ OBRADOR: EL EQUIPO DE UN SOLO HOMBRE

    Mesiánico, el presidente López Obrador no confía en sus colaboradores. Así lo dejó ver en la mañanera del día de ayer. Cuando un reportero (es un decir) le preguntó por qué trabaja los 365 días y no toma vacaciones ni días de asueto, el mandatario le contestó: no puedo descansar porque avanzan los conservas (conservadores). La frase deja ver mucho de la personalidad del político tabasqueño. De entrada, dice tres cosas: los conservadores están al acecho, esperando detrás de las ausencias para… ¿qué?, sus colaboradores son inútiles tanto para frenar a los conservadores como para llevar a cabo las tareas de gobierno y, por último, él, y sólo él, es capaz de gobernar, empujar a la 4T para su consolidación y mantener a raya a los infames conservas. Durante su alocución se definió como un hombre consagrado a su proyecto. Consagrado, es decir, sagrado. ¿Alguien no nota lo exagerado, megalómano y peligroso de este discurso? 

    Al parecer sus colaboradores cercanos no sólo no lo notan, sino que lo alimentan. Si el PRI acostumbró a la nación a que los subordinados del presidente lo trataran con una actitud cortesana, en este sexenio el trato es todavía más claro. Indigno de un gobierno que presume ser de izquierda. Basta ver y escuchar las caravanas y frases que le dirigen al jefe; lo tratan más que como una persona cabeza de Estado, como un guía, un mesías que salvará la patria con sus ideas y su voluntad. 

    Cabe preguntarse: ¿cómo es que se ha normalizado una situación así? En los últimos sexenios hubo varios fenómenos que llevaron a la desacralización paulatina del presidente en turno: las crisis, las pifias, el debilitamiento de los controles políticos, la emergencia de organizaciones de la sociedad civil, la globalización, etc. Se cuestionó a los presidentes, se les señaló, a veces duramente, sus errores, se les echó en cara la corrupción, la inseguridad, los excesos. 

    Pero ahora se ha vuelto al trato, a los modos, a la infalibilidad del jefe de Estado. Su palabra es ley, su ambigüedad no se toma en cuenta, sus errores e ignorancia son minimizados. Solamente unos cuantos, como Porfirio Muñoz Ledo, cuestionan algunos aspectos de las políticas seguidas, pero nadie critica el fondo de todo esto. ¿Dónde están los que lucharon por los cambios y hoy callan porque apoyaron a la 4T?, ¿los que conocieron la cárcel por defender un ideal, los que fueron perseguidos, los marginados?, ¿por qué no señalan todo esto, así sea como compañeros, leales, pero no incondicionales? 

    No le hace bien a la república laica lo que está sucediendo. El presidente López Obrador ganó con todas las de ley, es un presidente legítimo sin duda, pero el daño que le está haciendo a las instituciones es grande y posiblemente duradero. 

    Finalmente, detrás de su resistencia a desaparecer del mapa político unos días significa que tampoco confía en las y los ciudadanos que lo llevaron a donde está. Sólo en él residen la claridad y la fuerza. Amén. 

     

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  • 23-07-2019LA AMPLIA Y ABIERTA CENSURA DE LA 4T

    23 de julio de 2019

    Un amable seguidor del programa de YouTube “El rapidín” escribe que, a pesar de lo duro del discurso de López Obrador, este no ejerce censura. Al respecto, cabe recordar la amplia historia de la censura en México, fenómeno del cual el presidente mexicano es el último, pero no el menos importante, de los exponentes. La realidad es que el presidente López Obrador practica una amplia y abierta censura no sólo contra los medios sino también en contra de los órganos autónomos y, en general, contra todo individuo o sector que lo desafíe. 

    La costumbre de censurar viene de muy lejos y, por cierto, no la inventó el PRI, pero el antes todopoderoso partido hizo un arte de ella. Durante buena parte de los años 50, 60, 70 y 80 lo que decía el partidazo o el gobierno era incuestionable. Sectores económicos, sindicatos, universidades, iglesias y, por supuesto, medios de comunicación no se atrevían a contradecir la información oficial. La oposición era pequeña, débil, dispersa, pero tenaz, forjada en la persecución y la marginalidad.

    Había varios tipos de censura, pero la más refinada era la autocensura. Los propios medios se limitaban; eliminaban o disminuían lo que pudiera molestar a las autoridades, en especial al presidente de la República. En otro nivel estaba la famosa “llamada” de Gobernación. ¿Quién hablaba por teléfono a los medios para avisarles que lo publicado o lo dicho había causado molestias? Según el sapo era la pedrada: si era un funcionario menor era serio, si era el propio secretario era grave. De inmediato, los medios tomaban medidas. Si no lo hacían, cualquier cosa podía pasar para acallarlos, desde la negativa a contar con papel (recuérdese que el gobierno controlaba la venta de papel) hasta golpizas contra los rebeldes. Incluso hubo cosas peores, tal vez lo más recordado fue el golpe de Echeverría, el presidente que forjó a AMLO, contra el Excélsior de Julio Scherer. Otras maniobras simplemente cancelaban la publicidad gubernamental para inducir a que el medio rebelde muriera de inanición, el famoso “no pago para que me peguen”, famosa frase de otro López (Portillo) en contra de la revista Proceso, hoy atacada por López (Obrador). 

    Pero ni los Echeverría, los López Portillo, los de la Madrid o los Salinas (“ni los veo ni los oigo”) recurrieron a algo tan burdo como defenestrar medios con nombre (Reforma, El Financiero, Financial Times, Proceso) y periodistas en concreto (Pablo Hiriart, Carlos Loret de Mola), descalificarlos frecuentemente y con machacona insistencia y mentiras. López Obrador ha mostrado que la persecución y el señalamiento son su forma personal de censurar, que el uso de “periodistas” a modo en las mañaneras también lo es y que la mentira y el manejo de cifras falsas contribuye a la confusión y la censura. El presidente miente cuando dice que los medios callaron ante la corrupción. Ahí están en las hemerotecas los señalamientos contra Fox, Calderón y, especialmente, Peña Nieto. Miente cuando dice que vamos bien en lo económico o que no se conculcan los derechos humanos de los migrantes. Los propios datos económicos de la SHCP lo contradicen; los reportajes nacionales e internacionales sobre la situación de los migrantes lo contradicen. 

    El efecto de la censura se puede ver ya: se presiona a los órganos autónomos (SCJN, CONEVAL, INAI, INE, etc.) y a los dueños de las concesiones de medios electrónicos o los dueños de los medios impresos. Estos últimos empiezan a tomar distancia. 

    Sería bueno decir que el presidente no censura, pero sería una mentira. Los medios tendrán que librar su batalla y demostrar que ni antes ni ahora han sido convidados de piedra.  

     

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  • 22-07-2019EL ESPALDARAZO DEL REY

    En una breve y esperada reunión, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, y el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, hablaron sobre migración, un tema que la 4T ha embrollado. De acuerdo a la información oficial, las cosas salieron bien para México en los cuatro asuntos planteados: migración hacia Estados Unidos, conformación de un grupo binacional para asegurar los bienes del Chapo Guzmán; reinstalación del Programa de Repatriación de mexicanos, suspendido en 2018, y la solicitud mexicana para que los norteamericanos desplieguen un operativo para impedir la entrada de armas a México. ¿Y el comercio? Bueno, se entiende que, si hay buen comportamiento, el presidente Trump apoyará la aprobación del T-MEC.

    La mejor noticia es que se aleja el peligro de que Estados Unidos obligue a México a constituirse en tercer país seguro, es decir, el peligro de la imposición de aranceles quedó atrás debido al buen trabajo de México conteniendo la migración. Pero, ¿qué se puede esperar realmente de estos acuerdos?

    En primer lugar, el costo de cumplir la contención de la migración ha sido altísimo. Por primera vez se usa al Ejército y la Marina para criminalizar a los migrantes, se les detiene en centros que ya el diputado Muñoz Ledo calificó de campos de concentración. Se están violando los derechos humanos de los migrantes, pero el gobierno sabe que más de 60% de los nacionales están de acuerdo con la contención, sea como sea. En los hechos, México ya es un tercer país seguro.

    No es un tema para cuestionar al gobierno federal, al menos no es un tema que le preocupe. Grupos de la Unión Europea se manifestaron preocupados por el trato que las autoridades mexicanas dan a la migración, pero el gobierno simplemente dijo que no se violaban los derechos humanos. Tampoco a los partidos de oposición parece importarles el tema y los grupos de defensa de los migrantes están acallados o de parte de López Obrador. Incluso la ONU parece querer buenas relaciones con el gobierno, por encima de sus obligaciones. Los medios han sido tibios debido a que, cada vez que plantean un tema que no le gusta al presidente, son acusados de conservadores, por lo menos.

    Sobre los bienes del Chapo, el presidente López Obrador había dicho que seguramente el vecino del norte entendería que México debía quedarse con los recursos que se derivaran, pero la conformación de un grupo binacional revela que, en el mejor de los casos, los bienes serán repartidos. ¿Qué tanto vale la inocencia del presidente al creer que el gobierno de Trump cedería los bienes? Acerca del operativo para contener armas e impedir que entren a territorio mexicano, está probado que a las autoridades norteamericanas el asunto no les interesa. 

    La imagen de un gobierno dócil ante su vecino del norte se reafirma día con día. La visita de Mike Pompeo, el tono, las palabras, el contenido de los acuerdos, parece confirmarlo. 

     

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  • 22-07-2019EL ESPALDARAZO DEL REY

    En una breve y esperada reunión, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, y el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, hablaron sobre migración, un tema que la 4T ha embrollado. De acuerdo a la información oficial, las cosas salieron bien para México en los cuatro asuntos planteados: migración hacia Estados Unidos, conformación de un grupo binacional para asegurar los bienes del Chapo Guzmán; reinstalación del Programa de Repatriación de mexicanos, suspendido en 2018, y la solicitud mexicana para que los norteamericanos desplieguen un operativo para impedir la entrada de armas a México. ¿Y el comercio? Bueno, se entiende que, si hay buen comportamiento, el presidente Trump apoyará la aprobación del T-MEC.

    La mejor noticia es que se aleja el peligro de que Estados Unidos obligue a México a constituirse en tercer país seguro, es decir, el peligro de la imposición de aranceles quedó atrás debido al buen trabajo de México conteniendo la migración. Pero, ¿qué se puede esperar realmente de estos acuerdos?

    En primer lugar, el costo de cumplir la contención de la migración ha sido altísimo. Por primera vez se usa al Ejército y la Marina para criminalizar a los migrantes, se les detiene en centros que ya el diputado Muñoz Ledo calificó de campos de concentración. Se están violando los derechos humanos de los migrantes, pero el gobierno sabe que más de 60% de los nacionales están de acuerdo con la contención, sea como sea. En los hechos, México ya es un tercer país seguro.

    No es un tema para cuestionar al gobierno federal, al menos no es un tema que le preocupe. Grupos de la Unión Europea se manifestaron preocupados por el trato que las autoridades mexicanas dan a la migración, pero el gobierno simplemente dijo que no se violaban los derechos humanos. Tampoco a los partidos de oposición parece importarles el tema y los grupos de defensa de los migrantes están acallados o de parte de López Obrador. Incluso la ONU parece querer buenas relaciones con el gobierno, por encima de sus obligaciones. Los medios han sido tibios debido a que, cada vez que plantean un tema que no le gusta al presidente, son acusados de conservadores, por lo menos.

    Sobre los bienes del Chapo, el presidente López Obrador había dicho que seguramente el vecino del norte entendería que México debía quedarse con los recursos que se derivaran, pero la conformación de un grupo binacional revela que, en el mejor de los casos, los bienes serán repartidos. ¿Qué tanto vale la inocencia del presidente al creer que el gobierno de Trump cedería los bienes? Acerca del operativo para contener armas e impedir que entren a territorio mexicano, está probado que a las autoridades norteamericanas el asunto no les interesa. 

    La imagen de un gobierno dócil ante su vecino del norte se reafirma día con día. La visita de Mike Pompeo, el tono, las palabras, el contenido de los acuerdos, parece confirmarlo. 

     

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  • 19-07-2019PORFIRIO Y CÁRDENAS, ¿ESTAMOS EN 1988?

    Luego de las elecciones federales de 2018, la oposición a López Obrador, MORENA y la 4T, manifestaciones que no son lo mismo, está desorganizada, fragmentada y sin argumentos políticos. Lo peor, prefieren hacer una de dos cosas: o se pelean por los huesos de los que fueron sus magníficas organizaciones, o bien se adulan entre ellos por sus brillantes artículos, encendidos discursos o atinados señalamientos.  El mejor mundo para los que poseen ahora los controles de la política nacional.

    Sólo unos cuantos se han salido de esta dinámica y están haciendo lo que se necesita hacer: señalar las cosas en las que no están de acuerdo con el actual régimen y pelear para ganar en las calles o en las opiniones de los ciudadanos. Sólo unos cuantos no están pensando en el negocio de la política, sino en la política misma. Suena como una pelea romántica que está perdida de antemano, lo cual es posible, pero parecen no arredrarse. 

    ¿Dónde están los comunistas y excomunistas? La mayoría de ellos defendiendo un proyecto de derechas. ¿Dónde están los socialistas y progresistas? Muchos de ellos están haciéndose bolas en la defensa de un gobierno autoritario y demagógico. ¿Dónde están los socialdemócratas y los anarquistas? Defendiendo a un gobierno proiglesias y moralino. La verdad es que las izquierdas en México no han sido muy atinadas a la hora buena. Curiosamente, su despegue fue impulsado por un desgajamiento del PRI y se nutrió principalmente por la llegada de muchos priistas. Estos apoyos sacaron a la izquierda del desierto que durante décadas cruzaron sin hacer mella al viejo aparato del PRI.

    Curiosamente, dos de los líderes de aquel 1988 cabalgan de nuevo, pero esta vez contra otro autoritarismo que se parece tanto del que salieron aquel año: Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo. Viejos y gastados, sin la fuerza que en la década de los 80 tenían, vuelven a disentir del curo hegemónico de la política. El ingeniero Cárdenas se ha inconformado por lo que sucede en Baja California con Jaime Bonilla y secuaces, contra la evasión cómplice del presidente López Obrador. Muñoz Ledo en contra del acuerdo con Estados Unidos, del que ha dicho que se está cambiando comercio por carne humana, que los centros de detención mexicanos parecen campos de concentración, que lo de Baja California está mal y que la cuarta transformación se puede convertir en cuarto trancazo (el 4T). Se ha acusado a ambos políticos de que están avejentados, de que no tienen prestigio ni fuerza. Todo esto es cierto, pero tienen razón. 

    Ante el derrumbe y desarticulación de la oposición, tal vez la batalla la comiencen integrantes de la 4T, del gobierno de López Obrador y de votantes decepcionados. Después de este repaso, hay que apuntar que este momento político no es parecido al de 1988, sino al de 1970, cuando se luchaba contra un régimen que parecía progresista, pero que era sólo una máscara en la que se encubría el autoritarismo. 

     

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  • 17-07-2019EL PLAN (¿SUICIDA?) DE PEMEX

    Los mercados fueron los primeros en reaccionar a la presentación del Plan de Negocios de “PEMEX” y lo hicieron en forma negativa. El peso perdió nueve centavos ante el dólar y la bolsa registró un retroceso de 0.17%. Nada que temer, “el mercado”, ese misterioso ser, está evaluando el documento. 

    Siguió Citi Research que preguntó: “¿eso es todo lo que tienes?”, para calificar el plan de insuficiente, falto de imaginación y repetitivo. Según esto, PEMEX necesita entre 10 y 15 mil millones de dólares al año y sólo se están dando 7.4 mil millones en tres años. La posibilidad de que Moody´s rebaje la deuda de la paraestatal a bonos basura es alta, según Citi. Ya se verá durante el día que responderán los expertos y calificadoras sobre el plan. 

    En la presentación del PLAN, el director de PEMEX, Octavio Romero Oropeza, indicó que la paraestatal tiene tres grandes problemas:  una gran carga impositiva, una enorme deuda y falta de inversión. En cuanto al primer problema, se hará un cobro distinto, que le permitirá a la empresa dejar de pagar al fisco algo así como 128 mil millones de pesos en tres años. En el caso de la deuda, ni hablar, no se contratará ni un peso más en este rubro y se está renegociando con los acreedores. En cuanto a la inversión, hay que indicar que sí se invirtió durante el sexenio de Peña Nieto. De hecho, en el primer trimestre de 2014, 2015 y 2016 se inyectó más que en este primer trimestre del gobierno de López Obrador. No obstante, se habla de canalizar un billón de pesos en tres años para PEMEX, 800 mil millones de pesos en exploración y producción de petróleo y 200 mil MP para otras acciones, entre las que están rehabilitar las refinerías y la construcción de Dos Bocas.  Ni una palabra de involucrar a la iniciativa privada como inversionista productor. 

    Es seguro que parte de la crítica que se vendrá sobre el Plan es porque en los hechos se está marginando la participación de la IP nacional y extranjera. Se ha regresado a la idea del Estado que podía encargarse de la producción y refinación de petróleo. Pero también es claro que el Plan es insuficiente y tiene un problema colateral: podría desestabilizar las finanzas del gobierno federal. Dar recursos a PEMEX, quitarle impuestos y no pedir préstamos ni aumentar los impuestos huele a desastre, sobre todo si se pretenden obras como el Tren Maya, el tren transitsmico y la refinería Dos Bocas junto con ambiciosos proyectos sociales. La demagogia no alcanza para estirar tanto la cobija.

    Este texto se escribió antes de la mañanera del día 17, pero es previsible lo que dirá el presidente López Obrador. En primer lugar, dirá que su plan es algo que no se había hecho, que sus adversarios quieren que fracase, que las calificadoras y medios especializados en cuestiones financieras fueron cómplices del saqueo y la corrupción, etc. 

    Como cada mañana, AMLO saldrá de buen humor, sintiendo que triunfó. Y sí, habrá ganado en ese espacio, con muchos de los reporteros siendo aliados suyos, pero afuera la realidad es terca. 

     

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